Florencia es ampliamente conocida como la capital del Renacimiento, pero su historia se remonta hasta el siglo I a.C. cuando recibió su nombre con la llegada de los soldados de la Roma Imperial.

Uno de los edificios más antiguos de la ciudad es el Baptisterio de San Giovanni, el cual se levanta sobre restos de un templo paleocristiano del siglo V. Este edificio de planta octogonal, con una cúpula de ocho aristas y recubierto con losas de mármol blanco y verde, fue utilizado como catedral hasta el año 1128.

La ciudad de Florencia en la edad media se mantuvo como una pequeña urbe, pasando por momentos de más prosperidad y otros de menor desarrollo. En esta época podemos destacar la primera construcción en piedra del Ponte Vecchio, icono actual de la ciudad, reconocido como el puente más antiguo de todo el continente europeo.

De la misma manera en esta época, se construye la forma actual de la Piazza della Signoria, que ha sido desde siempre centro civil y político de Florencia. Para construirla, los güelfos demolieron las casas de las familias florentinas más importantes ligadas a la facción gibelina.

Hasta el siglo XIII, poco o poco Florencia fue ampliando su poder comercial en toda la región. Ese sería el origen de la Florencia más resplandeciente en materia política, comercial y artística, alcanzando en el siglo XIV una población de 100.000 habitantes.

Sin embargo, este poderío que fue adquiriendo la ciudad provocó también numerosos problemas políticos de orden interno con enfrentamientos entre las familias más poderosas. Las luchas no concluyeron si no hasta el año 1434 cuando los Médicis tomaron de forma definitiva el poder e instalaron la paz en Florencia.

Un lugar representativo de esta época de paz es el Palazzo Vecchio. Este se encuentra en el centro de la ciudad y fue conocido en esa época como el Palacio Ducal, debido a que fue el lugar en el que Cosme I de Médici decidió fijar su residencia.

El periodo de paz y de pujanza económica sirvió para que Florencia se convirtiera en la gran capital del Renacimiento italiano, y de ahí surgieron algunos de los artistas más influyentes del momento como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Donatello.

La época sirvió como base para concluir importantes monumentos de la ciudad, tales como la Catedral de Florencia en 1436. Que en su momento fue la estructura eclesiástica más grande de Europa, pues contaba con 153 metros de largo, 90 metros de ancho y 90 metros de altura.

La familia de los Médicis, íntimamente unida a la historia de Florencia, gobernó con interrupciones la ciudad durante 350 años. En 1737 se extinguió la línea de los Médicis y con el nombramiento del Duque de Lorena, esposo de María Teresa de Austria, Florencia se incluyó en los territorios de la corona austríaca.

En 1861, años después del Congreso de Viena, fue destituido el último Gran Duque de Florencia y la Toscana fue anexada al Reino, recién formado, de Italia. Esta ciudad fue la capital de Italia en 1865, siendo sustituida por Roma seis años después.

En el siglo XX la población de Florencia se triplicó gracias al crecimiento turístico, comercial e industrial.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Florencia fue ocupada por los alemanes. Una de las consecuencias de esto fue la destrucción de los puentes de la ciudad. Sin embargo, el Ponte Vecchio pudo salvarse, gracias a su extraordinario valor artístico.

Sin duda, el nacimiento y desarrollo de esta ciudad italiana tienen un valor incalculable para la historia universal. Tanto así que en 1982, su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Cuna de grandes figuras de las artes como Dante, Maquiavelo, Botticelli, Giacomo della Porta y Bramante, Florencia es y seguirá siendo de las ciudades más importantes y hermosas de Europa.

Actualmente, forma parte del itinerario de cualquier viajero que desee apreciar la historia a través de la arquitectura y el buen comer.